Qué bello es vivir. Película


Sinopsis: es una película deliciosa y repleta de valores. Sin duda, una de la mejores películas de la historia del cine, al menos una de la más humanas. Frank Capra —el artífice— no dudaba en afirmar que era su favorita y lo mismo le sucedía a Jimmy Stewart.

Es una película, claro, de las de antes. Con una historia que nos enseña la importancia que tiene el darse a los demás, y la trascendencia y repercusión que las buenas obras de cada uno tendrán en el cielo... y tienen también en la tierra. Es una película optimista, divertida, muy humana, alegre, y desde luego esperanzadora. Y es que después de verla lo primero que se piensa es... ¡qué bello es vivir!

La película cuenta —desde la óptica católica— la vida de un hombre, George Bailey (James Stewart). Cuenta la historia de su vida. Pero comienza desde el presente, de forma que prácticamente todo el film es un flashback. George desesperado por un problema en los negocios, duda en suicidarse para pagar la deuda con el seguro de vida. Es el día de Navidad. Ante tal situación Dios acude en su ayuda enviándole a su ángel de la guarda para salvarle. Éste le hace ver lo valiosa que ha sido su vida y lo mucho que ha repercutido para el bien de Bedford Falls. Y le concede un privilegio, ver lo que hubiese sucedido si él no hubiese existido... Después de esto, George —un tipo estupendo y con un gran corazón— recupera la alegría de vivir...

Qué bello es vivir! constituye también un potente discurso económico a favor de un capitalismo equilibrado y participativo. La lucha del inolvidable protagonista, George Bailey, en contra del malvado y usurero Mr. Potter es el mejor exponente que posee la cultura popular para tratar lo antitético de los monopolios en los sistemas económicos democráticos. Muy al contrario del propio FBI, que llegó a considerar la película anticapitalista por su defensa del hombre común en contra de las concentraciones financieras, ¡Qué bello es vivir! es una lección de liberalismo básico en tanto en cuanto defiende un libre mercado abierto para todos y en el que todos puedan ofrecer su producto. Desde ese punto de vista, la película se convierte en un canto a la pequeña empresa, a la clase media y a la distribución no intervenida de la riqueza, desarrollándose en el sentido de conciliar el interés individual con la virtud comunitaria.